domingo, 16 de enero de 2011

recuerdos/ imágenes

Muchas veces deseo con todas mis fuerzas tener una cámara en todo momento, capaz de captar justo lo que ven mis ojos. Recuerdo entonces que no es el ojo en sí el que ve, si no la mente y algunas de esas imágenes no tienen cabida en invento artificial.
De la misma forma deseo llevar siempre mi libreta negra, esto parece mucho más posible y de hecho lo es, pero muchas veces cuando vas a pasar por escrito algo, se te ha olvidado cual era exactamente la idea.
Entre tanto me acordé de un recuerdo lejano.
La primavera pasada. Viajamos en moto por carreteras poco transitadas hacia pueblos cercanos del extrarradio. Todas las cosechas y plantaciones estaban en su máximo esplendor y aunque parecía tan sólo un paisaje creado con un derroche de imaginación era tan real como nosotros. El verde, con el reflejo del sol de media tarde, casi te cegaba y en lo alto de las pequeñas colinas se salvaba alguna encina. El aire de entretiempo a gran velocidad era muy frío, en cambio, parecía hacernos sentir aun más vivos. No podíamos mirarnos, ni hablarnos, pero me agarraba tan fuerte a ti que podía sentir lo que pensabas ...
Cosas como estas desbancan a cualquier cámara pensada y ponen en primer lugar a la mente, hecha por el mejor creador.
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