miércoles, 27 de julio de 2011

J. These are hard times for dreamers

El miedo de Lullaby. La devaluación del significado de un te quiero. Mi generación sólo sabe hablar en primera persona, mi generación ha matado la imaginación, la quietud y la inspiración. Es predecible, solo son copias, ya nadie crea. Perdón abuela preferí un poeta a un abogado, ya han pasado los años del hambre, se me ha olvidado pensar en el futuro. Hay gente que mira en el metro a las chicas que llevan lo ultimo de inditex como perdonandoles la vida, creen estar fuera del sistema, pero la única diferencia entre uno y el otro,es que el primero forma una parte más de la sociedad, pero no lo sabe, y la otra reconoce lo que es, donde está, para bien o para mal...
Esto ya no da para más. No tengo nada mejor que ofrecerles hoy.


jueves, 7 de abril de 2011

aurea mediocritas

Me veo inundada por una vorágine de libros, folios y en definitiva palabras. En mi mente el peor de los males acecha casi como una constante a la que no puedo vencer: miedo. ¿A quien? cualquiera es ahora mi competidor y siento, impotencia a su lado. ¿Quién me enseñó a menospreciarme? aun no lo se, pero como lo averigüe vamos a tener unas "palabras".  Complejos de mujer, tópicos de ayer, ahora y siempre, que tienen más de verdad que de mito.
¿Qué tengo yo que ofrecerte, qué no lo vaya a tener otra? nada. Esa es la respuesta.
La política se ha convertido, aunque siempre lo fue, en la religión que divide a la gente y todos formamos parte de un bando. No quiero saber más de ella si tú estás en un lado y yo en otro.
Y no quiero encontrarme a la deriva como este país, le odio y no quiero tener nada que ver con el. Los políticos llevan haciendo de el un lugar peor desde el principio de los tiempos.
Nos dicen "os han criado como a mini-intelectuales y científicos incapaces de hacer una metáfora decente que no saben escribir nada sensual, nada no tecnocrático" . Por que se les ha olvidado enseñarnos como amar porque estaban muy ocupados en enseñarnos como mirarnos el ombligo. ¿ Y cómo se enseña a amar? no lo se, imagino, que con tiempo, con mucha lectura y dejando a un lado el orgullo, es decir, a nosotros mismos. Esto es lo poco, si es que lo he conseguido, aprender.
Si tienen algo que objetar escribanlo, pero esto es todo lo que puedo aportarles hoy.

jueves, 31 de marzo de 2011

El Imperio

Los alemanes dicen  Zeitgeist, espíritu de la época. Pues fascinante, trascendente y prometedor es el momento en que aquel espíritu de la época, que ha estado dormitando apático e inerte, cual pájaro aferrado a una rama bajo chuzos de una lluvia torrencial, de pronto y sin un motivo aparente (al menos un motivo que pudiera explicarse sólo por causas racionales) levanta un vuelo audaz y lleno de júbilo. Todos oímos aquel alborozo que estimula nuestra imaginación y nos infunde energías: empezamos a actuar.

Ryszard Kapuscinski - El imperio




pdta: yo me quiero dedicar única y exclusivamente a leer libros. ¿ Habrá alguna subvención del Estado para eso? Sería totalmente injusto que no la hubiese...

martes, 15 de marzo de 2011

La destrucción o el amor

Antes de nada, me gustaría hacer un pequeño inciso. Como "deberes" para la semana que viene entre otras muchas cosas tengo que escribir un soneto de amor. Nunca me ha gustado escribir sobre amor, me parece muy complicado, me gusta dejar a los grandes en esos temas... Aun así todos alguna vez hemos escrito sobre amor, de hecho en este mismo blog hay cosas escritas por mi que hablan de amor, o por lo menos lo intentan. 
En definitiva y buscando inspiración, la generación del 27 siempre me ha servido como tal, además de la música, en este casi white lies (a los que mañana veré en directo) me parecen perfectos para este poema en concreto, con esa mezcla de amor, pasión, muerte y juventud. Y por supuesto nunca mejor inspiración que nuestro propio amor.
Se querían
Sufrían por la luz, labios azules en la madrugada,
labios saliendo de la noche dura,
labios partidos, sangre, ¿sangre dónde?
Se querían en un lecho navío, mitad noche, mitad luz.

Se querían como las flores a las espinas hondas,
a esa amorosa gema del amarillo nuevo,
cuando los rostros giran melancólicamente,
giralunas que brillan recibiendo aquel beso.

Se querían de noche, cuando los perros hondos
laten bajo la tierra y los valles se estiran
como lomos arcaicos que se sienten repasados:
caricia, seda, mano, luna que llega y toca.

Se querían de amor entre la madrugada, 
entre las duras piedras cerradas de la noche ,
duras como los cuerpos helados por las horas,
duras como los besos de diente a diente sólo.

Se querían de día, la playa que va creciendo,
ondas que por los pies acarician los muslos,
cuerpos que se levantan de la tierra y flotando...
Se querían de día, sobre el mar, bajo el cielo.

Mediodía perfecto, se querían tan íntimos,
mar altísimo y joven, intimidad extensa,
soledad de lo vivo, horizontes remotos 
ligados como cuerpos en soledad cantando.

Amando. Se querían como la luna lúcida,
como ese mar redondo que se aplica a ese rostro,
dulce eclipse de agua, mejilla oscurecida,
donde los peces rojos van y vienen sin música.

Día, noche ponientes, madrugadas,espacios, 
ondas nuevas, antiguas, fugitivas, perpetuas,
 mar o tierra, navío, lecho, pluma, cristal,
 metal, música, labio, silencio, vegetal,
mundo, quietud, su forma. Se querían, sabedlo.

Vicente Aleixandre

domingo, 16 de enero de 2011

recuerdos/ imágenes

Muchas veces deseo con todas mis fuerzas tener una cámara en todo momento, capaz de captar justo lo que ven mis ojos. Recuerdo entonces que no es el ojo en sí el que ve, si no la mente y algunas de esas imágenes no tienen cabida en invento artificial.
De la misma forma deseo llevar siempre mi libreta negra, esto parece mucho más posible y de hecho lo es, pero muchas veces cuando vas a pasar por escrito algo, se te ha olvidado cual era exactamente la idea.
Entre tanto me acordé de un recuerdo lejano.
La primavera pasada. Viajamos en moto por carreteras poco transitadas hacia pueblos cercanos del extrarradio. Todas las cosechas y plantaciones estaban en su máximo esplendor y aunque parecía tan sólo un paisaje creado con un derroche de imaginación era tan real como nosotros. El verde, con el reflejo del sol de media tarde, casi te cegaba y en lo alto de las pequeñas colinas se salvaba alguna encina. El aire de entretiempo a gran velocidad era muy frío, en cambio, parecía hacernos sentir aun más vivos. No podíamos mirarnos, ni hablarnos, pero me agarraba tan fuerte a ti que podía sentir lo que pensabas ...
Cosas como estas desbancan a cualquier cámara pensada y ponen en primer lugar a la mente, hecha por el mejor creador.

jueves, 16 de diciembre de 2010

Marie Curie

En la puerta de mi facultad hay una pintada en la que se puede leer: " hasta los ovarios de tantos cojones".
Después de dos siglos de lucha, las mujeres hemos llegado a esto, ¿Y qué es esto?
La realidad de muchas mujeres, por mucho que nos queramos engañar, es que  hoy en día trabajan el mismo tiempo que el hombre pero cuando llegan a su casa, no descansan o se dedican a sus aficiones como ellos, sino que tienen que cuidar su hogar y sus familia; en la mayoría de los casos tienen un puesto inferior a sus maridos y por con siguiente menos remunerado. ¿Y qué ocurre con las jóvenes? La mayoría del tiempo la pasan pesando en su novios, ex-novios o posibles futuros novios y la otra parte la pasan comentándolo con sus amigas, ¡sí en pleno siglo XXI! Los ídolos no son Marie Curie o Edith Stein, no, es Riahana a la que pegaba su novio y en su último gran éxito dice: " me encanta la forma en la que me mientes".
¿ Y mientras tanto que hacemos las mujeres? La mayoría nada. ¿Porqué?. Porque una gran mayoría creen ser muy libres por enseñar "cacha" y a la otra muy "igual" por llevar pantalones.
Al final Nietzsche va a tener razón la emancipación de la mujer es una gran mentira.
A las mujeres nos han dicho los hombres que somos iguales que ellos y nosotras no sólo nos lo hemos creído, sino que nos hemos conformado.
Miren yo soy mujer y no hombre, por lo tanto no somos iguales. No necesito un ministerio de igualdad porque es un absurdo y un gasto de dinero. No necesito que un 50% de los ministros sean mujeres, sino que sean los mejores aunque fuesen todo mujeres o todo hombres.
Como estudiante y espero, futura periodista, me encuentro en  una profesión en la que en el último año 5.564  están en paro y un 60% son mujeres. Lo que necesito es que cuando vayan a tener en cuenta mi trabajo se fijen en si es bueno o no y que mi salario sea acorde con el.
Lo que necesitan las mujeres de este país es unos horarios flexibles y un trabajo a media jornada  y que tengan las mismas oportunidades en la vida laboral. Porque a día de hoy, en un pequeño artículo de el País, he leído como una gran mayoría de hombres que sus pareja sentimental gana más que ellos, se deprimen o la dejan.
 No se que nos ha pasado, ni donde han quedado esas grandes mujeres del pasado, pero espero que despertemos pronto.

lunes, 22 de noviembre de 2010

Quien pudiese haber vivido aquello..

fragmentos de: El mejor oficio del mundo
Gabriel García Márquez.


(...)Hace unos cincuenta años no estaban de moda las escuelas de periodismo. Se aprendía en las salas de redacción, en los talleres de imprenta, en el cafetín de enfrente, en las parrandas de los viernes. Todo el periódico era una fábrica que formaba e informaba sin equívocos, y generaba opinión dentro de un ambiente de participación que mantenía la moral en su puesto. Pues los periodistas andábamos siempre juntos, hacíamos vida común, y éramos tan fanáticos del oficio que no hablábamos de nada distinto que del oficio mismo. El trabajo llevaba consigo una amistad de grupo que inclusive dejaba poco margen para la vida privada. No existían las juntas de redacción institucionales, pero a las cinco de la tarde, sin convocatoria oficial, todo el personal de planta hacía una pausa de respiro en las tensiones del día y confluía a tomar el café en cualquier lugar de la redacción. Era una tertulia abierta donde se discutían en caliente los temas de cada sección y se le daban los toques finales a la edición de mañana. Los que no aprendían en aquellas cátedras ambulatorias y apasionadas de veinticuatro horas diarias, o los que se aburrían de tanto hablar de los mismo, era porque querían o creían ser periodistas, pero en realidad no lo eran.(...)

El periódico cabía entonces en tres grandes secciones: noticias, crónicas y reportajes, y notas editoriales. La sección más delicada y de gran prestigio era la editorial. El cargo más desvalido era el de reportero, que tenía al mismo tiempo la connotación de aprendiz y cargaladrillos. El tiempo y el mismo oficio han demostrado que el sistema nervioso del periodismo circula en realidad en sentido contrario. Doy fe: a los diecinueve años - siendo el peor estudiante de derecho - empecé mi carrera como redactor de notas editoriales y fui subiendo poco a poco y con mucho trabajo por las escaleras de las diferentes secciones, hasta el máximo nivel de reportero raso.
La misma práctica del oficio imponía la necesidad de formarse una base cultural, y el mismo ambiente de trabajo se encargaba de fomentarla. La lectura era una adicción laboral. Los autodidactas suelen ser ávidos y rápidos, y los de aquellos tiempos lo fuimos de sobra para seguir abriéndole paso en la vida al mejor oficio del mundo - como nosotros mismos lo llamábamos. Alberto Lleras Camargo, que fue periodista siempre y dos veces presidente de Colombia, no era ni siquiera bachiller.
La creación posterior de las escuelas de periodismo fue una reacción escolástica contra el hecho cumplido de que el oficio carecía de respaldo académico. Ahora ya no son sólo para la prensa escrita sino para todos los medios inventados y por inventar.
Pero en su expansión se llevaron de calle hasta el nombre humilde que tuvo el oficio desde sus orígenes en el siglo XV, y ahora no se llama periodismo sino Ciencias de la Comunicación o Comunicación Social. El resultado, en general, no es alentador. Los muchachos que salen ilusionados de las academias, con la vida por delante, parecen desvinculados de la realidad y de sus problemas vitales, y prima un afán de protagonismo sobre la vocación y las aptitudes congénitas. Y en especial sobre las dos condiciones más importantes: la creatividad y la práctica.

La mayoría de los graduados llegan con deficiencias flagrantes, tienen graves problemas de gramática y ortografía, y dificultades para una comprensión reflexiva de textos. Algunos se precian de que pueden leer al revés un documento secreto sobre el escritorio de un ministro, de grabar diálogos casuales sin prevenir al interlocutor, o de usar como noticia una conversación convenida de antemano como confidencial. Lo más grave es que estos atentados éticos obedecen a una noción intrépida del oficio, asumida a conciencia y fundada con orgullo en la sacralización de la primicia a cualquier precio y por encima de todo. No los conmueve el fundamento de que la mejor noticia no es siempre la que se da primero sino muchas veces la que se da mejor. Algunos, conscientes de sus deficiencias, se sienten defraudados por la escuela y no les tiembla la voz para culpar a sus maestros de no haberles inculcado las virtudes que ahora les reclaman, y en especial la curiosidad por la vida.

Es cierto que estas críticas valen para la educación general, pervertida por la masificación de escuelas que siguen la línea viciada de lo informativo en vez de lo formativo. Pero en el caso específico del periodismo parece ser, además, que el oficio no logró evolucionar a la misma velocidad que sus instrumentos, y los periodistas se extraviaron en el laberinto de una tecnología disparada sin control hacia el futuro. Es decir, las empresas se han empeñado a fondo en la competencia feroz de la modernización material y han dejado para después la formación de su infantería y los mecanismos de participación que fortalecían el espíritu profesional en el pasado. Las salas de redacción son laboratorios asépticos para navegantes solitarios, donde parece más fácil comunicarse con los fenómenos siderales que con el corazón de los lectores. La deshumanización es galopante.(...)


Un avance importante en este medio siglo es que ahora se comenta y se opina en la noticia y en el reportaje, y se enriquece el editorial con datos informativos. Sin embargo, los resultados no parecen ser los mejores, pues nunca como ahora ha sido tan peligroso este oficio. El empleo desaforado de comillas en declaraciones falsas o ciertas permite equívocos inocentes o deliberados, manipulaciones malignas y tergiversaciones venenosas que le dan a la noticia la magnitud de un arma mortal. Las citas de fuentes que merecen entero crédito, de personas generalmente bien informadas o de altos funcionarios que pidieron no revelar su nombre, o de observadores que todo lo saben y que nadie ve, amparan toda clase de agravios impunes. Pero el culpable se atrinchera en su derecho de no revelar la fuente, sin preguntarse si él mismo no es un instrumento fácil de esa fuente que le transmitió la información como quiso y arreglada como más le convino. Yo creo que sí: el mal periodista piensa que su fuente es su vida misma - sobre todo si es oficial- y por eso la sacraliza, la consiente, la protege, y termina por establecer con ella una peligrosa relación de complicidad, que lo lleva inclusive a menospreciar la decencia de la segunda fuente.(...)


Tal vez el infortunio de las facultades de Comunicación Social es que enseñan muchas cosas útiles para el oficio, pero muy poco del oficio mismo. Claro que deben persistir en sus programas humanísticos, aunque menos ambiciosos y perentorios, para contribuir a la base cultural que los alumnos no llevan del bachillerato. Pero toda la formación debe estar sustentada en tres pilares maestros: la prioridad de las aptitudes y las vocaciones, la certidumbre de que la investigación no es una especialidad del oficio sino que todo el periodismo debe ser investigativo por definición, y la conciencia de que la ética no es una condición ocasional, sino que debe acompañar siempre al periodismo como el zumbido al moscardón.(...)